¡Miedos! ¡Muchos miedos!
Miedos nacidos del muy adentro.
Nacidos del alma.
Nacidos desde las angustias
que de nuestras madres han sido heredadas.
Miedos a causa de una cultura engañosa
donde se nos ha dicho
que la sumisión es una virtud.
Virtud sólo para damas.
¡Miedos! ¡Temores! ¡Preocupación!,
por sentirnos liberadas,
acostumbradas a que las cosas se hicieran
sin sernos consultadas;
acostumbradas a que haya quienes discutan
si la mujer posee inteligencia y alma.
La sumisión es una virtud muy grande.
Es virtud muy preciada
por hombres y superiores
que con mujeres débiles tratan.
Hoy la mujer ha descubierto
que todo fue una artimaña
para someter a las damas.
Se ha pasado de moda;
por eso la mujer la niega,
pero en su interior la lleva grabada.
Luisa Lestón Celorio
Leído en la Facultad de Filología- Oviedo
Registrado
No hay comentarios:
Publicar un comentario