lunes, 19 de marzo de 2012

AMOR ENJAULADO

De oro era su jaula.

Su jaula era de oro,

con cerrojos de brillantes,

mas ella cuente no se daba.


Su ceguera de amor

no le dejaba ver

que a pesar de ser de oro

seguía siendo una jaula.

Se sentía tan alagada

por el hombre que decía amarla

que su falta de libertad no estimaba.


Nadie sabía que su fortuna se le quebraba.

Su jaula de oro, de alambre se tornaba,

porque el hermoso marido

bajo siete llaves la aprisionaba.


Su jaula de oro se torno en sufrimientos,

silencios doloridos, apagados suspiros,

mirada perdida, triste sonrisa,

gesto herido, palabra silenciada:

ya no se oían sus trinos.




Luisa Lestón Celorio

Leído en la Facultad de Filología- Oviedo

Registrado

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