sábado, 22 de septiembre de 2012


VIVIR CONFIADA


Por momentos recupero la confianza,
mas ahí está al acecho la ingratitud,
la traición, la mentira,
que de nuevo me obligan a refugiarme
en el recelo que poco me dura
a causa de mi carácter, en exceso crédulo.

La mudanza del bien al mal,   
es en mi vida constante, 
por no persistir en la  firmeza
de vivir en la prevención instalada.

La zozobra me angustia
al sentirme de nuevo engañada,
pero sé que nuevamente  
tornaré a vivir confiada.

El sentirme invadida
por la desconfianza,
es como una prisión
que encierra mi alma.

Por eso deseo vivir libre de pensamientos
que aturden mi mente con prevenciones
que del mal me amparan,
aunque vuelva a caer en las garras
de los hipócritas que viven entre patrañas.

No quiero vivir contantemente
instalada en la desconfianza,
pues sería como vivir
entre paredes enclaustrada.

Es la existencia  muy corta
para vivir entre temores
que anegan la voluntad
perdiendo energía para vivir
lo bello de la vida.



Me niego a hacer mi existencia amarga.
Quiero hacer de mi vida una dulce balsa
que navegue por los mares de la esperanza,
esperanza en que la maldad
de nuevo no me  alcance.

Y si alguien ha de vivir entre nebulosas,
que sean aquellos que  con malicia
hacen sus existencias nefastas.

Yo deseo vivir
con mi espíritu en libertad,
aunque  intenten con crueldad,
de ella privar mi alma.

Luisa Lestón Celorio        
5- 1- 2012

             




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