HAN NACIDO PARA VOLAR
No
le cortes las alas al humilde gorrión.
No
le cortes las alas al hermoso ruiseñor.
No
se las cortes no,
que
aun siendo el uno humilde y el otro señor,
han
nacido para volar los dos.
Enjauladas
las avecillas,
de
tedio se estremecen
mientras
sus alas se entumecen.
El
ritmo de sus corazones se ralentiza.
Se
atrofian sus mentes
y
sus ojos se ciegan
dejando
en oscuro sueño
sus
almas sumidas.
Sin
libertad, sus existencias se pierden.
Al
final, lentamente se extinguen sus vidas
sin
poder dar provecho a los grandes dones
con
los que han sido concebidas.
No
será a ellas, no,
a
quienes Dios les pida cuentas,
será
a sus opresores
por
negarles su libre albedrío
para
regalarnos sus deliciosos trinos
y
el colorido de sus plumajes
de
belleza henchidos.
Luisa
Lestón Celorio 2012-02-09-
Del
libro- CON MI PLUMA EN RISTRE- REGISTRADO.
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