ENCONMIENDO
A MI PLUMA
Encomiendo
a mi pluma mis pensamientos
con
temor a no ser comprendida,
pero
no puede ser de otra manera,
porque mis palabras no serían sinceras.
No
temo tanto los reproches
como
los falsos halagos,
pues
no suelen ser buenas razones
creerse
los vanos abrazos.
He
de cuidarme de los aparentes
y
no creerme los agasajos
pese
a lo tentador
que
es coronarse de loas
que
a otros sonrojan.
Si
mi pluma me es fiel
no
he de ser yo la que falle
por
no poner cautela
y
cerrar puertas con buen cerrojo
a
quienes se demuestran
aduladores
con tanto arrojo.
Luisa
Lestón Celorio-
12-3-2012
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