por denunciar los tremendos males
que a este mundo perturban.
Suerte tuya que no acallan tu voz,
suerte tuya que ejerces tu libertad,
suerte tuya que tu cultura te permite
ser libre de acción y pensamiento.
Hoy sólo a la mujer acallan
los fantasmas del pasado,
los fantasmas que de cultura las privaron;
negándoles el saber
les despojaron de vida digna.
Cuando levantan su voz
les imponen el silencio.
Reconociendo sus carencias
gritan hacia adentro su dolor
dejando poco a poco
sus luchas, sus enojos,
cayendo en aparente conformidad
que por dentro les roe el corazón
angustiando sus entrañas.
Aquellas que la vida os colmó de sapiencia
no os olvidéis de las que le falta letras,
ya que son más las silenciadas
que las que sois escuchadas.
Luisa Lestón Celorio
Leído en la facultad de Filología Oviedo- registrado
.
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