Dando unpaseo
por las orillasdel cantábrico
llegué hastaMuros de Nalón
donde meofrecieron
un sabrosomanjar.
Un Pixínexquisito
me invitarona probar
y yo lesrespondí.
¡Qué va, queva!.
No sé queese gran manjar
pues eso de Pixín
no lo heoído jamás.
Prueba esterape,
que de sabores igual
Y de buenseguro
que leagradará
a sudelicado paladar.
Desde entonceshe comido:
Pixín a lamúrense,
Pixinacentollado,
Pixin en salpicón,
en fritos, a la cazuela,
en salsas ymucho más.
Ya no pido Rape,
pido Pixín
pues mipaladar
disfruta delgusto
de lasdelicias murenses
que salendel vientre del mar.
Luisa LestónCelorio
LIBRO: (BAZAR DE SENTIMIENTOS) R.P.I. 0- 368-2011- Nº DEA.R. 05/2011/420
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