Bajo luces de colores
al compás de la músicafiestera
trasnochaba la ancianaavellanera
para vender su rica mercancía
en las verbenas.
Ofrecía al buen mozo
un cucurucho de papel
donde se escondía
un dorado tesoro
que al paladar
llenaría de placer.
Para conquistar a su amada,
el muchacho con destreza
le ofrecía las ricas avellanas
mientras ella agradecida
una sonrisa le entregaba.
Los niños del brazo de supadre
se colgaban mientrasinsistían:
¡yo quiero avellanas!
La avellanera les regalaba
un cubilete de más,
y los pequeños muy contentos
se iban deseosos
de poderlas repartir.
Un paquetito de avellanas
compraba la muchacha
para obsequiar a su madre
que con tierno cariño laespera
sin por sus desvelos
nunca protestar.
¿Dónde están las avellaneras?
Se merecen un monumento
para que no caigan en elolvido
tan campechanas mujeres
que con sus cestos al brazo
iban repartiendo placeres.
Luisa Lestón Celorio
LIBRO: (BAZAR DE SENTIMIENTOS) R.P.I. 0- 368-2011- Nº DEA.R. 05/2011/420
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