Pese que desde tu nacimiento
de tesoros te han colmado
no te
dejaste embriagar
por tan
delicados regalos.
Al mundo has
llegado bajo las estrellas
en una noche
de inmenso frío
y una
mula y un buey te sirvieron de abrigo,
mas por ser
tu primer nido un pesebre,
en humilde cuna has nacido.
Los pastores acudieron a venerarte
porque entre
aleluyas un Ángel les anunció
que tan hermoso
Niño recién nacido
es el Rey de
reyes que al mundo llegó.
Una estrella
guió a tres magos
que fascinados se
postraron a tus pies ,
pues
tanta bondad desplegabas
que les parecías un delirio.
Tan hermoso es
tu legado
que
festejamos tu nacimiento
como ofrenda del cielo llegada
llena de
delicada dulzura
con la esperanza
de que los hombres
un día
aprenderemos de tu nobleza sacra.
Pero lo más
grandioso de tu vida
se nos ha
olvidado:
Que de madre
noble has nacido,
pues supo colmar
tu corazón
de inmenso amor y valentía,
y por eso
has sabido desafiar la vil tiranía.
A pesar de que
desde tu nacimiento
de tesoros
te han colmado
no te
dejaste embriagar
por los regios presentes
que te han
mostrado,
y de tu
lealtad no te han desviado
ni los señores
ni los vasallos.
Pese a tu
lección de humildad
seguimos
empeñados
en rodearte de riquezas
que a tu
corazón hacen daño,
pues no
salen de la nada,
sino de sacrificar a los más necesitados.
Oh Niño
amoroso,
que derrochas tanto amor,
ayúdanos a seguir
tu senda,
pues cuando
el hombre se reviste de poderes
se
aleja de los nobles sentimientos
y endurece su corazón .
Luisa Lestón
Celorio
10 de
diciembre de 2012.

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