SÓLO DIOS ES
TESTIGO
De mis íntimos
escritos,
sólo Dios es
testigo,
pues los trazo
en el aire,
ya que sobre el
papel los reprimo
aun a sabiendas
de que lo bueno
sería esclarecer la verdad,
porque la
calumnia ensució mi ser,
y nadie quiso
rectificar.
Por mi mente
pasan poemas
que por
dolientes los tengo velados.
Sólo ha de ser
Dios el Juez de mis silencios,
Juez de las
letras que en el cielo trazo,
letras colmadas
de verdades
que la luz nunca
verán
para no dañar
las almas
causantes de
tanto mal.
En esto, muestro
perdón, pero no olvido.
Mucho más
preferiría,
que lográsemos
cicatrizar heridas,
que conceder
perdones,
que nadie me ha
pedido.
Pero si existe
justicia,
algún día mi
verdad será honrada,
y entonces, de
gran pesar se liberará mi alma
por tanto tiempo
mancillada por la injusticia
falsedades que
nadie trató de elucidarlas.
Luisa Lestón
Celorio 12 -4- 2012
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