REVESTIDA
DE FORTALEZA.
Me
he tenido que revestir de fortaleza,
de
fortaleza desmedida
para
apartaros de mi vida.
Sabía
que no me bastaba
poner
distancia entre nosotros,
pues
mi corazón de penas está saturado,
y
a la vez, de disgustos lo tengo exhausto.
Sabía
que sacaros de mi alma no podría,
pues
mi cariño es sincero,
pero
más vale el dolor por la distancia
que
ser cada día por vosotros agredida.
Habéis
confesado no quererme,
cosa
que no pongo en duda,
ya
que bien os habéis ocupado de demostrarlo
llenando
mi existencia de heridas.
Pese
a saber de vuestro desamor
yo
a quereros nunca me he negado,
pues
mi corazón no alberga tanto desarraigo
como
el que con vuestra indiferencia
me
habéis demostrado.
Siempre
tendré presente
que
somos hijos de la misma madre,
que
en la misma cuna nos hemos criado
y
que los mismos senos nos han amamantado.
Nunca
he olvidado
que
la sangre que corre por nuestras venas
tiene
el mismo marchamo,
y
que quien nos enseñó a querernos,
aunque
sea desde el infinito,
tan alejado de lo mundano,
sigue
a nuestro lado,
con
el corazón partido
por
vernos separados.
Luisa
lestón Celorio
11-
2011-
No hay comentarios:
Publicar un comentario