sábado, 22 de septiembre de 2012


REVESTIDA DE FORTALEZA.

Me he tenido que revestir de fortaleza,
de fortaleza desmedida
para apartaros de mi vida.
Sabía que no me bastaba
poner distancia entre nosotros,
pues mi corazón de  penas está saturado,  
y a la vez, de disgustos lo tengo exhausto.

Sabía que sacaros de mi alma no podría,
pues mi cariño es sincero,
pero más vale el dolor por la distancia
que ser cada día por vosotros agredida.

Habéis confesado no quererme,
cosa que no pongo en duda,
ya que bien  os habéis ocupado de demostrarlo
llenando mi existencia de heridas.

Pese a saber de vuestro desamor
yo a quereros nunca me he negado,
pues mi corazón no alberga tanto desarraigo
como el que con vuestra indiferencia
me habéis demostrado.

Siempre tendré presente
que somos hijos de la misma madre,
que en la  misma cuna nos hemos criado
y que los mismos senos nos han amamantado.

Nunca he olvidado
que la sangre que corre por nuestras venas
tiene el mismo marchamo,
y que quien nos enseñó a querernos,
aunque sea desde el infinito,
tan alejado de lo mundano,
sigue a nuestro lado,
con el corazón partido
por vernos separados.

Luisa lestón Celorio
11-  2011-

No hay comentarios:

Publicar un comentario