sábado, 22 de septiembre de 2012




NO BUSQUEMOS CULPABLES


¿Por qué buscar culpables?
¿Por qué buscar culpas
si los dos somos causa
de nuestras disputas?

Si pese a las fatigas
que por los desencuentros padecemos
logramos alcanzar la calma,
¡para qué revestirlos de rencores
que  a nuestras almas
harán perder el sosiego?
.
Dejemos atrás rencillas
que no curan el dolor,
pues los dos somos causantes
de tanta desazón.

Si alguien se ha metido
entre nosotros dos
es porque lo hemos consentido
y no pusimos a tiempo
inexpugnables murallas
para poner a salvo
nuestro amor.

LUISA LESTÓN CELORIO
2011-   

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