NO
BUSQUEMOS CULPABLES
¿Por
qué buscar culpables?
¿Por
qué buscar culpas
si
los dos somos causa
de
nuestras disputas?
Si pese a las fatigas
que por los desencuentros padecemos
logramos alcanzar la calma,
¡para qué revestirlos de rencores
que a
nuestras almas
harán perder el sosiego?
.
Dejemos
atrás rencillas
que
no curan el dolor,
pues
los dos somos causantes
de
tanta desazón.
Si
alguien se ha metido
entre
nosotros dos
es
porque lo hemos consentido
y
no pusimos a tiempo
inexpugnables
murallas
para
poner a salvo
nuestro
amor.
LUISA
LESTÓN CELORIO
2011-
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