SÁLVAME MI DIOS
Sálvame
mi Dios, que veo naufragar mi alma,
pues
tanto hastió me produce la sin razón,
que
sólo a Ti sé culpar.
De
tus discípulos he aprendido
que
estás lleno de poder,
que
lo bueno y lo malo salen de tu grandioso ser.
El
mal por castigo, el bien como recompensa.
La
bondad se premia, la maldad se condena.
Y
yo me pregunto:
¿quién
es dañino y quién es justo?
ya
que a mi parecer,
los
más penados son los inocentes,
que
habitan lugares que por poderosos son
masacrados.
Mas,
quienes mal les hacen,
son
recompensados con enjundiosas fortunas
que
les privan de males y agravios.
A
los infortunados,
el
hambre y la enfermedad anegan su existencia,
mientras los que poseen riquezas,
vida
digna les niegan.
¿Han
de esperar alcanzar la muerte
para
lograr la gloria?
¿Han
de ofrecerte tanto sufrimiento
para
recibir tu premio?
Sin
pedir castigo para el deshonesto,
yo
te pido, que si tu poder es infinito,
ceses
en el castigo a los menesterosos
y
quites privilegios al que bien no los utiliza.
Sálvame
mi Dios, que me veo naufragar
en
la impotencia que me causa la maldad.
No
deseo ser irreverente a tu realidad,
pero
no encuentro razones para tanto mal
que
cometen los soberbios
envileciendo
la bondad
con
falsa caridad
que,
sólo reproduce, nefasta maldad.
Luisa
Lestón Celorio- 13-3- 2012
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