sábado, 22 de septiembre de 2012


 SÁLVAME MI DIOS

Sálvame mi Dios, que veo naufragar mi alma,
pues tanto hastió me  produce la sin razón,
que sólo a Ti sé culpar.

De tus discípulos he aprendido
que estás lleno de poder,
que lo bueno y lo malo salen de tu grandioso ser.

El mal por castigo, el bien como recompensa.
La bondad se premia, la maldad se condena.

Y yo me pregunto:
¿quién es dañino y quién es justo?
ya que a mi parecer,
los más penados son los inocentes,
que habitan lugares que por  poderosos son masacrados.

Mas, quienes mal les hacen,
son recompensados con enjundiosas fortunas 
que les privan de males y agravios.

A los infortunados,
el hambre y la enfermedad anegan su existencia,
mientras  los que poseen riquezas,
vida digna les niegan.

¿Han de esperar alcanzar la muerte
para lograr la gloria?
¿Han de ofrecerte  tanto sufrimiento
para recibir tu premio?

Sin pedir castigo para el deshonesto,
yo te pido, que si tu poder es infinito,  
ceses en el castigo a los menesterosos
y quites privilegios al que bien no los utiliza.  

Sálvame mi Dios, que me veo naufragar
en la impotencia que me causa la maldad.

No deseo ser irreverente a tu realidad,
pero no encuentro razones para tanto mal
que cometen los soberbios
envileciendo la bondad
con falsa caridad
que, sólo reproduce, nefasta maldad.

Luisa Lestón Celorio-  13-3- 2012


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