DESENGAÑO
Siempre
había creído
que
el amor que le profería
era
verdadero,
que
ni la muerte le separaría
de
su amor eterno.
Tan
pronto como ella se ha ido,
él
con otra su lecho ocupó.
No
dio tiempo a que se enfriase su cuerpo.
No
dejó evaporarse su perfume.
No
dejó que las paredes de su morada
la
dejasen de llorar.
Y
yo, siempre me había creído
que
su amor hacia ella era eterno,
mas
tan pronto como se ha ido,
otra
ocupó su lecho.
Luisa
Lestón Celorio
2011-07-06-
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