Con violenta energía
se eleva un fuerte brazo,
una mano se abre
ante los ojos atemorizados
de unos niños
que desde hace tiempo
del terror son esclavos.
La mano con fuerza
a su madre abate
mientras gritos, llantos
y palabras agresivas
retumban en sus mentes,
y que a causa de tanto dolor
perdieron su tierna inocencia.
Por todo el hogar se diseminan
atónitas miradas
de criaturas aturdidas
cargadas de dolor,
y corazones desgarros
que ante violencia tan grande
no encuentran salida.
Agresiones continuas
turbaron sus vidas
que nunca encontraron
explicación para tanta cobardía.
Unos rechazaron
educación tan atormetada,
otros por el contrario
la asumieron como suya
reproduciéndola en sus vidas.
Mientras, hay quienes piensan:
¿por qué tantas heridas?,
si nos dieron la vida
será porque en algún momento
se regalarían caricias.
Y si un día se amaron
¿por qué no nos dejaron
ser testigos de sus amoríos?
¿por qué el amor lo hacían a ocultas
mientras la violencia
sin clemencia exhibían?
Luisa Lestón Celorio- 2011 REGISTRADO
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