Escoltada por tres majestuosas atalayas
luce hermosa la villa praviana:
el Mirabeche
que cada atardecer
es por la clara Luna coronado
mientras arrogante presume
de ser el pico de la Corte y Villa
más contemplado.
Elegante luce Pico Cueto
con sus laderas bañadas
por los rayos del Sol
cuando despierta
de su descanso nocturno
para en una larga jornada
darle resplandor
a la villa praviana.
Esplendoroso luce
el monte Santa Catalina
desplegando su verde túnica
sobre la vega praviana
mientras añora tiempos lejanos
donde en su cumbre se erigía
el hogar de su Santa.
Desde lo alto del cielo
por estrellas coronada
más radiante brilla
con su hijo en brazos
nuestra Madre amada.
¡Oh Virgen del Valle
que cubres con tu manto
a tus hijos pravianos
mientras a tus pies danzan
en un gesto de amor,
de gratitud y de alabanza,
protege a este tu pueblo
que con amor te aclama!
Desde lugar tan privilegiado
que te sirve de atalaya
acepta madre querida este presente
que las pravianas te regalan:
la Danza Prima que en tu honor
cantan y bailan.
2009 Luisa Lestón Celorio
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