Y el silencio se ha hecho; mejor dicho, el silencio sigue. La voz de los hombres no se escucha salvo en excepciones muy puntuales y en lugares muy íntimos. Porque alzar la voz públicamente si no se es un periodista o político puede confundirse con falta de hombría. Por eso lo que hay que seguir haciendo es demostrando que se es muy macho. Y para ello hay que reír la machada, la gracia aunque esta denigre a la mujer. Claro que para eso también hay que olvidarse de que se es hijos de una mujer, padres de hijas, hermanos de mujeres y esposo de una señora.
Las risas no van sobre las que nos pertenecen, dicen algunos, eso va sobre otras
Pues no señor. Lo único que hay de cierto en esta reflexión es que no van sobre las que les pertenece porque nadie es propiedad de nadie. Pero si un insulto, una grosería, sobre una mujer, sea política, ama de casa, una jovencita o una niña es una falta de ética total, una inmoralidad y aun más si viene de boca de un político, de un ginecólogo, de un ciudadano que representa a un pueblo y a un oficio tan digno como la medicina, la medicina en este caso tan intima para la mujer como es la de la ginecología. ¿No debiera ser seriamente respondida por los hombres?
Me pregunto, este comportamiento tan nefasto de este individuo no puede ser causa de investigación por parte del organismo médico.
¿Que mujer se puede sentir segura en una clínica ante una persona que dice que unos morritos le ponen…?
Como mujer me siento indignada al ver que la gran mayoría de los hombres guarden silencio ante esta denigración hacia la mujer. Pues el insulto que se dirigió a la ministra Pajín fue un insulto sexista ante todas las mujeres que nos sentimos en demasiadas ocasiones acosadas con miradas y palabras muy desafortunadas por parte de machitos que se sienten dueños de poder dirigirse a una mujer con ciertos modales indecentes.
Si levantamos la voz en ocasiones somos reprochadas por personas de las cuales presumen estar trabajando en defensa de los derechos de la mujer. Que pienso que es posible que más que hacer esa labor lo que están haciendo es aprovechar el tirón de los derechos de igualdad para sus propios benéficos. Y encima se nos tilda de feministas, o como no hace mucho una persona que está en muy alto cargo apodo a las mujeres que se niegan a ser utilizadas de manera discriminatoria de (Naci- feminismo)
Espero que esta misiva que os mando queridos amigos, que se que estáis totalmente en desacuerdo con las groseras palabras de una ginecólogo-alcalde ¡que no es nada que digamos! Lo digáis en voz alta. Estoy plenamente segura que si lo mismo que utilizáis los medios de comunicación para protestar si un gol, fue injusto, que si tal o cual arbitro lo hizo mal, lo hicieseis en contra de los malos tratos a los hijos, a las mujeres, lograríais que estos personajes se sintiesen no sólo avergonzados sino que también fuera de lugar. No olvidéis que el que calla otorga, que vuestro silencio da patente de corso a estos personajes. Porque las muertes de las mujeres a manos de sus parejas no es el único maltrato a la mujer. También estos comentarios reúnen una mala práctica, un mal trato, un mal ejemplo, sobre todo cuando un niño ve a su padre hacer gracietas sobre las desafortunadas palabras de este personaje. No se trata de politizar, lo mismo me da sea del partido político que sea. Lo que mal está está mal venga de donde venga.
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